¿Puedes percibir a los fantasmas?

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¿Eres de esas personas que ha visto el alma de los seres fallecidos? ¿Alguna noche te has despertado con una inmensa sensación de paz, recordando el mensaje que te acababa de transmitir tu abuelo, que trascendió hace años? ¿Has visto fantasmas? ¿Qué es lo que sientes en tales momentos?

 

Te voy a contar algo que ocurrió tiempo atrás. Sucedió en el barrio madrileño de La Estrella, justo al empezar la primavera. La temperatura aún no era demasiado cálida, por lo que Lucila, que vivía en uno de los primeros pisos de la calle, hizo lo que hacía cada mañana: abrir las ventanas durante unos minutos, para ventilar.

Cuando volvía para cerrar vio, con sorpresa, que un gorrión había entrado en el comedor. Al verla llegar, el pájaro no mostró signos de temor. Muy al contrario, permaneció quieto, sobre el respaldo de una de las sillas.

Algo nerviosa, por miedo a dañarlo, Lucila lo envolvió con un pañuelo y lo soltó; sin embargo, el gorrión hizo una rápida maniobra y volvió a colarse en la casa.

Tras varios intentos infructuosos, Lucila optó por dejarse llevar, de modo que dejó la ventana abierta y cerró la puerta del comedor, dejándole unas migas y un bol con agua.

Al llegar el resto de la familia, el gorrión aún estaba allí, por lo que fue motivo de alegría para todos y, de hecho, les fue enseñando algunas de sus costumbres.

Le gustaba que mientras alguien se lavaba las manos las dejara unos minutos bajo un chorro pequeño de agua. De esta manera, se deslizaba por el brazo, quedándose en la zona del pulgar, para disfrutar de un baño de “cataratas termales”.

Su juego favorito consistía en que le hicieran un bunker entre el respaldo del sofá y un cojín. Al intentar hacerlo salir, picoteaba suavemente la mano del invasor, volviendo a ocultarse rápidamente en su cueva.

Pero cuando estaba realmente activo era a primera hora de la mañana, momento en el que alguno de los miembros de la familia abría la puerta del comedor anexo a la cocina, su dormitorio de invitado. Prevenido y situado en la parte más alta de la habitación, se lanzaba en picado hacia la ranura de la puerta entreabierta, dejando atrás al celador de turno que, entre bostezos y risas, le daba los buenos días.

El gorrión empatizó con todos y cada uno de los miembros de la familia, aunque especialmente con Lucila, a quien acompañaba casi continuamente mientras cocinaba.

Ella le hablaba con voz cantarina y el gorrión permanecía leal, sobre su hombro izquierdo. Así transcurrieron tres meses y un buen día el gorrión desapareció. “Tal y como vino, se fue”, dijo con una amplia sonrisa Lucila, a quien el gorrión había acompañado durante un proceso de duelo sólo conocido por su hija.

 

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Señales y visiones

Esto de ver a seres de otra dimensión o que vibran a una frecuencia más alta puede sonar a serie de ficción, llegando incluso a dar cierto miedo. No obstante, según algunos expertos, se trata de una habilidad que todos tenemos, aunque se dé con mayor frecuencia entre las personas altamente sensibles.

Lo explica así Teresa Borotau, terapeuta Canalizadora y Consteladora, durante una ponencia reciente en el congreso virtual Crecimiento con Consciencia, organizado, a su vez, por la doctora en Biología Vero Fernández.

En su ponencia Despierta tus capacidades extrasensoriales, Borotau respondía a las preguntas que le iba planteando su interlocutora.

“Las personas que tenemos esta sensibilidad es para mostrar a los demás que no estamos tan alejados, que no hay tanta diferencia entre el mundo material y el mundo sutil, que todo es energía, incluida la materia, que es en realidad una energía más densa”, dice Teresa Borotau, fundadora de Escuela de Sensibilidad.

Es como decir que “el más allá está más acá de lo que nos pensamos”; “aquellos que han tenido contacto con seres fallecidos muestran una mayor esperanza y un menor miedo a la muerte”, dice esta experta quien, no obstante, sabe la distancia que media entre entender este tipo de experiencias e integrarlas en el día a día.

“Una cosa es darse cuenta y otra muy distinta comprenderlo, lo que puede ocurrir, por ejemplo, tras vivir una situación cercana a la muerte”, explica Borotau; “todas las personas, a través del conocimiento de su sensibilidad, pueden desarrollar sus capacidades extrasensoriales”.

Se distingue, así, entre la clarisensibilidad (sentir las señales de seres fallecidos), la clariconsciencia (saber algo de lo que no se ha tenido conocimiento previo, ni prueba alguna), la clariaudiencia (escucha de los mensajes de seres en otro plano) y la clarividencia (implica ver más allá).

“Existen diversas formas de entrar en tales estados”, dice la fundadora de Escuela de Sensibilidad; “tales como escuchar cierto tipo de música que nos permita elevar la vibración o también entrar en contacto con la naturaleza, para entrar en ese nivel en el que se siente paz, que es un estado de amor”.

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Percepción sutil

Según la tesis de Teresa Borotau, todos podemos aprender a percibir más; no obstante, ¿la clave está en que nos permitamos creer y sentir?: “Tengo clientes mayores de 60 años que me dicen que es ahora cuando se dan permiso para ser sensibles, ya que antes les reprimieron tales conductas”.

Otro tanto ocurre con los niños: “Se dice que ahora son más sensibles, aunque creo que es porque hoy les dejamos serlo”, dice esta terapeuta canalizadora; “Existe un factor educacional, pues en aquellas culturas en las que lo sutil forma parte de la cotidianidad se entiende como algo normal”.

“Nos han enseñado a no ver y a algunos les preocupa desarrollar estas capacidades porque sienten miedo, bien a lo desconocido, bien a no ser capaces de gestionarlas”; “ese temor, sin embargo, bloquea sus vidas, al no permitirles desarrollar todo su potencial; se convierten en contenedores de información y energías densas que pueden derivar en trastorno de ansiedad, depresiones y fobias”.

Tanto si eres una persona de alta sensibilidad como si no, desde el Coaching te invito a desarrollar esa percepción sutil de la que nos habla Teresa Borotau, quien aporta sus razones:

  • Es un tipo de inteligencia. Es la perceptivo-conectiva (capacidad de percibir información de los mundos sutiles, conectarla con una situación concreta y darle sentido y utilidad). “Es la inteligencia del ahora”, dice Borotau; “generada por la confianza en los propios recursos y en la conexión entre lo que sucede en el momento presente con algo superior, lo cual ayuda a eliminar el pensamiento repetitivo de la mente”.
  • Es camino para el autoconocimiento. “Se adquiere el conocimiento de los distintos cuerpos, como son el material, el emocional, el mental, el energético y el espiritual”.
  • Es un canal. “Se trata de una fuente de conocimiento directo e instantáneo, de modo que cuando una desarrolla sus facultades extrasensoriales, llega a convertirse en un canal que puede reproducir y transmitir los mensajes de forma natural”.
  • Es la llave del equilibrio entre ambos hemisferios cerebrales, es decir, entre la mente lógico-analítica (que todo lo cuestiona, desconfiando de las respuestas y buscando nuevas soluciones) y la mente intuitivo-espiritual (que sabe sin necesidad de comprobación).
  • Es más fácil tomar decisiones. “Si estamos conectados a nuestra intuición y nos dejamos guiar por ella, todo es más sencillo”, dice Borotau.
  • Es útil para el mindfulness. “Te ayuda a conectar con el momento presente y esa presencia contribuye a calmar la mente y a reducir la ansiedad y el estrés”, dice esta experta canalizadora y consteladora.
  • Es eficaz en el incremento de la compasión y de la ayuda a los demás. “El desarrollo de la percepción aumenta la inteligencia interpersonal”, dice Teresa Borotau; “por lo que, gracias al desarrollo de la percepción sutil, podemos desarrollar un vínculo de apego seguro”.

Para Teresa Borotau, que es también filóloga y arpista, además de autora de cinco libros (el más reciente: Mamá, he visto al abuelo) “cuando aprendemos a reconocer la realidad sutil y ampliamos nuestra conciencia, aumentamos también nuestra frecuencia vibratoria, por lo que empezamos a actuar desde la energía de nuestro corazón, estando así en coherencia con el propósito de nuestra alma y manifestando en la materia las posibilidades más bellas para nosotros”.

¡Felices Percepciones Sutiles! ¡Feliz Coaching!

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