La Universidad Sénior UPV vuelve a la presencialidad

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Tras este año complicado para todos, los estudiantes de la Universidad Sénior UPV (Universitat Politècnica de València) vuelven a las aulas de forma presencial, noticia que les ha alegrado mucho. Su responsable, Ana Muñoz, se ha mostrado más que satisfecha por este hecho, reconociendo que el alumnado ya se lo pedía desde hace dos años, aunque hasta ahora la normativa COVID no lo ha permitido. Pero aclara que «sin embargo,  mantendremos una opción híbrida, con formación virtual, porque tenemos alumnado vulnerable y reticente a volver a las aulas”.

De los más de 2.000 estudiantes anuales que tenía la Universidad Sénior UPV antes de la pandemia, el curso pasado llegaron a ser 550 y este año 750 ya han hecho la matrícula, una cifra que Ana Muñoz cree que aumentará.

“El alumnado de la Sénior es exigente y preparado y demanda una formación de calidad, que yo creo que se consigue. El profesorado, principalmente de la UPV, pero también de otras áreas en las que la UPV no tiene especialistas, se implica mucho”. Muñoz considera que otro factor que valora el alumnado es la oportunidad de socializar: “Nos dicen que los gusta salir de casa, arreglarse, el contacto con el profesorado y otros estudiantes, hacerse un café… por eso consideramos que este año la sénior será más beneficiosa para el alumnado que el año pasado”.

Azucena Alcocer es una de las estudiantes que asiste en la Universidad Sénior de la UPV, desde hace casi dos decenios. Tiene 85 años, es ingeniera civil y una persona inquieta, con aficiones como la informática y la fotografía. Conoció la sénior por su hijo, que estudiaba Ingeniería Informática en la UPV: “Durante años hice todos los cursos que se ofertaban y, al acabarlos, mi hijo me recomendó que los empezara de nuevo, porque los contenidos se renovaban, y así lo hice”.

Azucena estaba deseando volver a clase este curso: “Con la situación del COVID dejé de venir, pero ahora me he vuelto a matricular, a mí me gusta la formación presencial y estar en contacto con personas con quienes comparto inquietudes. Además, me encanta el ambiente universitario, siento que me remonta”, explica.

Por su parte, Lola Dobón, de 63 años, es licenciada en Filología Inglesa; trabajó de tripulante de cabina de pasajeros hasta que se jubiló: “Creo que no tenemos que perder la curiosidad ni el interés por la cultura y no digamos las relaciones sociales. La oportunidad de elegir cualquier tema, ciencias, arte, filosofía, idiomas… es otra manera de cultivar la madurez con salud mental”, explica.

Fernando Pinyol, también es alumno sénior de la UPV, desde hace 4 años. Afirma que desde que estudia está “más a gusto conmigo mismo”. Tiene 62 años, cursó bachiller elemental “podemos decir que equivaldría a la ESO” y trabajaba como peón de servicios. Se considera una persona curiosa y con ganas de socializar: “Mi interés es aprender cosas nuevas, útiles o no, y si en el proceso conoces gente nueva, mejor que mejor”.

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