Ballesol prioriza las necesidades médicas de sus residentes

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El doctor Antonio Ortega charla con una residente de Ballesol.

El uso simultáneo de más de cinco fármacos se conoce como polifarmacia. Un síndrome geriátrico más habitual entre la población más mayor, y más frecuente en mujeres. Su prevalencia en personas de mayores de 65 años estaría entre el 30 y el 50%. Y en línea con más estudios se aprecia como este segmento de la población no cuenta, muchas veces, con un médico de referencia para coordinar las diferentes prescripciones.

Además, la polifarmacia puede producir el efecto matrioshka (muñeca rusa) o “cascada de problemas” en el que cuando aparece un síntoma no deseado provocado por un fármaco, si no se identifica como tal por el médico prescriptor, lo tratará con otro fármaco… y así sucesivamente… produciendo un efecto dominó que puede acabar deteriorando más prematuramente el estado de esa persona mayor.

En consonancia con el Uso Racional de Medicamentos (URM) que promueve la Organización Mundial de la Salud (OMS), las residencias de Ballesol adoptan unos protocolos comunes para el abordaje de las necesidades médicas de sus residentes. Y que consiste en “que los pacientes reciban la medicación adecuada a sus necesidades clínicas, en las dosis correspondientes y durante un periodo de tiempo adecuado”.

Para atender de una manera integral a las personas que viven en sus residencias, Ballesol ha desarrollado durante los últimos años grupos de investigación y unidades pluridisciplinares para la detección de medicación inapropiada en pacientes mayores. El más extendido son los criterios Beers y STOP–START que tratan de mejorar la prescripción, fomentar un uso racional y adecuado de medicamentos, disminuir las reacciones medicamentosas e impulsar estilos de vida que promuevan el envejecimiento saludable.

Precisamente, un estudio multicéntrico en residencias publicado en la revista de la Asociación Estadounidense de Directores Médicos  hace referencia a la mejora de los resultados de salud con una intervención educativa sobre el uso de medicamentos y la reducción de la prescripción inadecuada de medicamentos. Entre las principales conclusiones que se observaron sobre un total de 716 residentes (con una media de edad de 84 años y el 73% mujeres)  que finalizaron el estudio  es que reducía los antipsicóticos, el riesgo de delirium y de caídas  y, también, el uso de recursos  sanitarios, incluidas las hospitalizaciones.

POLIFARMACIA

Retos y soluciones

A partir de la información recogida y de las historias clínicas de los residentes, los profesionales de cada residencia evalúan a través de estos criterios- STOPP (herramienta para la detección de prescripciones potencialmente inapropiadas) y los START (herramienta para informar a los médicos sobre tratamientos indicados y apropiados) –  la prescripción potencialmente inapropiada, los errores u omisión más comunes, la idoneidad de un tratamiento farmacológico o la prescripción de duplicidades terapéuticas.

El procedimiento que utiliza BALLESOL consiste en introducir directamente en la herramienta asistencial CheckTheMeds cada fármaco y visualizar si la dosis suministrada está dentro del rango terapéutico, las precauciones o efectos secundarios. Con este proceso, el equipo multidisciplinar de una residencia puede revisar, de manera global, cada tratamiento, valorando un diagnóstico y ofreciendo una atención directa al paciente. “Para la revisión global del tratamiento de un paciente polimedicado, utilizando solo bases de datos y libros, un experto puede necesitar de 4 a 16 horas. Con CheckTheMeds este tiempo puede reducirse a minutos”, han evaluado desde esta plataforma.

Este procedimiento referente en el ámbito asistencial y residencial implantado e por BALLESOL, tiene como objetivo lograr una prescripción racional que tenga presente:

  • La detección de prescripciones potencialmente inadecuadas por defecto o por exceso en sus pacientes mayores.
  • Mejorar la selección de fármacos.
  • Especificar los objetivos terapéuticos.
  • Supervisar la evolución del tratamiento.

De forma paralela, un grupo de farmacéuticos especializados en farmacia hospitalaria realiza un seguimiento y asesoramiento a los médicos prescriptores de BALLESOL sobre la calidad y la adecuación de las prescripciones en los residentes de estos centros.

 

Abordaje Multidisciplinar

En las residencias BALLESOL saben con qué equipos asistenciales cuentan, qué actuaciones tienen protocolizadas, ya sean para pacientes crónicos, cuidados en final de la vida, mantenimiento de personas con un deterioro avanzado… mediante un procedimiento de asistencia farmacéutica que garantiza el correcto uso de los medicamentos, una prescripción adecuada y los cuidados según las necesidades de cada persona.

Cada centro cuenta con un módulo de calidad de prescripción para que dirija, oriente e informe a los médicos sobre las características de los medicamentos que se pautan a los residentes; al igual que un sistema de farmacovigilancia que facilite la recogida de información ante posibles efectos adversos que pueden ocasionar los medicamentos (reacción Adversa a Medicamentos, cuyo acrónimo es RAM). Debido a su importancia e interacciones medicamentosas en adultos mayores, BALLESOL cuenta con criterios explícitos y estudios observacionales permanentes  para la incorporación correcta de los criterios STOPP/START y los de Beers.  A estos factores propios de la farmacología,  cada residencia de BALLESOL aporta otros de gran influencia en el éxito de un tratamiento. A veces, los factores no farmacológicos pueden condicionarlo, por lo que sus residencias cuentan con pautas y principios a tener en cuenta:

  • La importancia de una Valoración Geriátrica Integral (VGI) como evaluación multidisciplinar y multidimensional útil para determinar los protocolos a seguir.
  • Cada residente tiene una historia clínica detallada de reacciones adversas que haya tenido o las dificultades para consumir algún medicamento.
  • Proponer intervenciones eficaces, bien dirigidas, teniendo en cuenta las características individuales del paciente.
  • Realizar un esquema terapéutico simplificando al máximo las acciones a implantar. Evaluando la relación entre dieta e ingesta de medicamentos o la práctica de ejercicio.
  • Conseguir una buena adherencia del paciente a la terapia. La motivación del paciente puede hacer la diferencia entre el logro de un tratamiento bien llevado o su fracaso.

 

 

 

 

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