Las claves del entrenamiento de vida

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¿Has sentido alguna vez que lo que te ocurre se produce para algo? Puede que incluso no lo veas en ese momento, pero algo en tu interior te lo revela de alguna forma. Desde el Coaching te propongo que escuches a esa voz, tu ser interior, en el que puedes habitar estando siempre atenta a las señales

Hoy os traigo una experiencia muy personal; se trata de algo que me ha ocurrido y de lo que he extraído un aprendizaje del alma.

Una de mis personas favoritas ha tomado una determinación que posiblemente la aparte para siempre de mí; me explico: ha decidido casarse, pero excluyéndome de su lista de invitados.

La noticia me ha llegado a través de una tercera persona, que no sabía cómo consolarme ante mi expresión palpable de dolor.

Una vez liberada la ola de sufrimiento, he conseguido serenarme lo justo para buscar el parecer de otro de mis seres favoritos, mi amiga Irene. Ella es experta en el Curso de Milagros, pero ante todo es poseedora de una gran intuición, que la faculta para escuchar y leer a su ser interior.

“Estamos despertando, somos cada vez más conscientes, en un mundo que nos resulta bastante hostil, pero seguimos porque tenemos una función, cada cual la suya”, dice Irene; “de alguna forma, quienes estamos despiertos nos encontramos protegidos, siempre nos mueve una conexión con esa fe, con esa certeza; así es como podemos soportar todas estas pruebas de la vida”.

 

Ser y contrato sagrado

“Con esto sigues adelante, pidiendo apoyo, ayuda y confiando, teniendo fe en que no estás sola con tu problema y con tu vida, sino que alguien te ampara, te protege”, me propone Irene, para quien la gente ahora está despertando deprisa, aunque todavía no estemos realmente conectados.

Se refiere mi amiga a que aún no somos conscientes de nuestra unión como seres de luz, formando parte de la Fuente o Espíritu, que, según la cultura de cada uno, identificamos con una u otra deidad.

Al nacer, venimos con un contrato sagrado bajo el brazo; “es una elección que se hace en la fuente, cuando sólo eres energía”, dice mi amiga; “Firmas un contrato, comprometiéndote a pasar por estas pruebas, relacionadas con el sentido de lo que vas a aprender, con tu propia experiencia, pero sin concreción”.

Es por esto que, para quienes están despertando, ese aprendizaje supone una lucha constante consigo mismos, incluso para aquellos que ya hemos despertado, pues ¿cómo conseguir estar en paz y equilibrio cuando percibes que casi todo te está golpeando? Para Irene “es así como se aprende, ya que es lo que hemos elegido antes de llegar aquí”, si bien “llegado un momento, cambiarán las cosas”.

Lo cual no es óbice para atender los avisos, tal y como me recuerda Irene: “A veces son percepciones que ni siquiera expresas, por temor a que se cumplan, es como si se atrajera una esas energías indeseables”; y me invita a “estar en otra frecuencia, en otro tipo de energía, pues creo que en los próximos cuatro años van a ocurrir cosas insospechadas, a un ritmo vertiginoso, por lo que aprovecha ahora y mantén tus pilas cargadas, no dejes de estar atenta a las señales, a los presentimientos, a esos apercibimientos que quizá no puedas ni verbalizar”.

 

Y entonces llegó el ego

Según algunos expertos en materia espiritual, el mundo vive en una situación de miseria debido a los egos, imprescindibles, por otra parte, para interactuar en este plano material. De nuestras emociones, de todas ellas, es de lo que se nutre el ego de cada uno, “por lo que no estaría de más someterlo a dieta hasta alcanzar nuestro peso espiritual ideal, el equilibrado”, dice Irene, quien reconoce que “no obstante, éste es el trabajo al que venimos”.

Hay momentos en los que es imposible mantener el ego a raya, si bien “el Ser lo sabe todo, lo entiende todo, lo perdona todo porque se abstrae de este mundo, llega a la esencia y nos dice que nada es importante”, dice Irene.

Es por esto que esa persona que nos agrede emocionalmente, llegando incluso a partirnos el corazón, “no es ella en realidad, pues su ser es puro tal y como nació aquí, aunque el ego a veces retuerza la apariencia de su Ser”, dice Irene; “Lo vemos desde el lado humano, por lo que sentimos que es nuestra persona favorita quien nos está dañando”; “Ésta es la tentación del ego, pues resulta complejo separar lo físico de lo espiritual”.

Y añade: “Tu ser no es tu cuerpo, sino tu esencia; está en tu interior, pero no de forma tangible, aunque siempre presente”; “Las heridas puedes sanarlas desde tu ser hacia tu ego, para así no tener después la sensación de resentimiento”.

Las complicaciones del mundo retuercen esa máscara, que nos engaña y nos hace creer que somos sólo eso, cuando nuestra naturaleza reside en el Ser; “Nos queda perdonar, pero desde la parte más abstracta de nuestro ser”, propone Irene.

A la mañana siguiente

Para quienes habéis llegado hasta aquí, comparto con vosotros cómo está siendo mi proceso hasta ahora; tal y como expresa muy bien mi amiga Irene, “por la mañana todo se ve mejor, aunque la herida quede y una tenga la sensación de haberse hecho los mil metros lisos en tiempo récord”.

Es verdad. Como también lo es que, una vez identificado el punto en el que estaba mi ego retorciéndolo todo, le indiqué que se apartara, para que pudiera ver a mi Ser.

Ha sido este último quien me ha hecho saber que todo ocurre para algo, a pesar de que en este momento no sea capaz de comprenderlo; me ha hecho darme cuenta de que todo pasará y de que lo que me conviene, aquí y ahora, es elevar mi frecuencia.

Y eso he hecho, situándome en el plano del Ser generoso que todos llevamos dentro, semioculto por nuestro ego. Desde ahí, y a través del Amor Incondicional, he decidido dejarme fluir, permitiendo que sean mis guías espirituales quienes me indiquen el siguiente paso a dar.

“Antes de dormir puedes pedir al Espíritu que te ilumine en este mundo de sueño, para que te dé luz, para que te dé coherencia, para que te guíe”, propone mi amiga Irene, a modo de oración previa a las horas de sueño diario; “Lo último es agradecérselo y entonces, simplemente, te duermes”.

Y añade: “Creo que al morir es cuando te das cuenta de todo lo que has avanzado, de lo difícil que ha sido y de que, en realidad, no era nada”.

¡Feliz Entrenamiento de Vida! ¡Feliz Coaching!

 

 

 

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