Elige bien tus palabras para no dañar a nadie

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¿Escoges tus palabras cuando hablas con los demás? ¿Sabes que hay términos guía, que pueden acompañarte cuando sufres? ¿Eres consciente de tu lenguaje? ¿Qué palabras habitas cada día? ¿Conoces la manera para que el lenguaje de los demás no te afecte de forma negativa? Desde el Coaching te acompaño en el proceso de selección de tu lenguaje

En estos días he sido testigo, a través del grupo de whatsap de la comunidad, de cómo la forma en la que hablamos puede acabar con la buena relación entre vecinos. Uno de ellos, enarbolando la bandera de la convivencia, ha afeado la conducta de otra vecina, so pretexto de que esta última había vulnerado las normas comunitarias, a través de su actividad empresarial.

El coro de acusaciones no se ha hecho esperar, a partir de recriminaciones y frases proferidas hacia alguien a quien ni siquiera habían escuchado. La escena se me antojaba cuando menos curiosa y me ha venido a la memoria aquella otra de la inmortal “La bella y la bestia”, cuando el pueblo entero decide atacar en masa, antorchas en mano, a aquél que consideran el monstruo.

Aclaro que mi vecina Geraldine está muy alejada de esta imagen, dado que es bellísima, además de encantadora, pero valga el símil, aunque sólo sea para dar una idea del procedimiento comunitario. En este caso, las antorchas ardientes y humeantes eran las palabras y los términos empleados contra ella.

Independientemente de quién tenga la razón, es casi seguro que esos vecinos no se han parado a pensar en el significado de sus palabras, no han hecho consciente su lenguaje y se han dejado arrastrar los unos por los otros, infligiendo un sufrimiento evitable.

 

 

El poder de la palabra

“Cuida de tu lenguaje y él cuidará de ti”, dice de forma incansable Luis Castellanos, pionero de la ciencia del Lenguaje Positivo en nuestro país; “El primer punto es que con lo que digas no hagas daño a nadie, pues es vaso comunicante con el hecho de no hacerte daño a ti mismo”.

El autor, entre otros libros, de El lenguaje de la Felicidad nos propone varias cuestiones previas a la selección de nuestro lenguaje de cada día:

  • ¿Qué historia de vida deseas para ti?
  • ¿En qué mundo deseas vivir?
  • ¿Qué es lo que prefieres ver en este mundo?
  • ¿Qué te gustaría aportar?
  • ¿Dónde pondrías tu tiempo y energía si tuvieras que invertir en lo mejor para tu futuro?

Todo ello es posible mediante el lenguaje, a partir de las palabras cuyo significado hacemos consciente. Por ejemplo, los términos sí y no; Para este experto “el sí es más importante que el no; este último cierra puertas y da una apariencia falsa de fuerza, mientras que el sí es silencio y por tanto escucha hacia los demás; es paz y quietud”; y nos propone “ser dueños del sí y vigilar el no”.

Luis Castellanos nos acompaña en el proceso de hacer conscientes nuestras palabras, mediante los siguientes tips:

  1. Es importante tener claro el destino de nuestras palabras, escogerlas.
  2. Mira lo que hay detrás de lo que dices, para no hacer daño a nadie.
  3. Habita aquello que dices, para dotarlo de significado.
  4. Nos ponemos en el lugar de la otra persona para, desde uno mismo, ver qué palabras nos enlazan.
  5. Existen las palabras guía, que son las que nos acompañan cuando sufrimos.
  6. Que el lenguaje de los demás no te afecte de modo negativo.
  7. Regula, elige y selecciona el lenguaje que te beneficia.

A quienes habéis llegado hasta aquí, os cuento qué está pasando en mi comunidad de vecinos estos días. Geraldine ha decidido no responder en el “chat de los jueces”, resolviendo y negociando con la administración los puntos de legitimidad y legalidad de su negocio.

En mi caso, le he mostrado mi apoyo, destacándole que no soy la única vecina que considera que el trato cordial y amable es patrimonio de todo ser humano. Basta con hacer conscientes nuestras palabras. Basta con darse cuenta de cuándo uno se equivoca y decir, abiertamente: “Por favor, devuélveme esa palabra que te he dicho; te la cambio por otra que se llama disculpa y también por la de agradecimiento, porque agradezco tu comprensión”.

¡Feliz Lenguaje Habitado! ¡Feliz Coaching!

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