El enriquecedor mundo de las colecciones

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Han pasado unos cuantos meses desde la última vez que estuvimos por aquí; espero que se encuentren bien de salud y estos meses -aunque algo complicados por la por todos bien conocida pandemia-, no hayan dejado de cuidarse. Más que nunca debemos no sólo cuidar nuestra alimentación para tener un sistema inmunológico fuerte que nos ayude a hacer frente a los virus, sino también cuidar nuestra mente, para tener buena salud mental.

 

Tener nuestra mente activa es vital, es una buena manera de “no pensar en aquellas situaciones o temas que nos preocupan como es la pandemia”; que es y aún sigue siendo el mono tema de todas las conversaciones tanto en la familia como con los amigos.

Debemos buscarnos nuevos entretenimientos, aficiones, que nos ayuden a estar activos y a la vez a crecer como personas. Les contaré, por sí les sirve de ejemplo, que  he retomado (o mejor dicho he empezado) a dar forma a una colección que tenía guardada en cajitas, en un cajón de un armario: la colección de miniaturas de perfumes.

miniaturas

Coleccionar para activarse

Un día estando en casa -como todos durante los meses en los que tuvimos que estar sin salir de casa- me puse a ordenar armarios y encontré unas cajas que guardaban pequeños frascos de perfumes (miniaturas de perfumes) y así, cada tarde al volver del trabajo, comencé a clasificarlos, a vaciar aquellas cajas que llevaban años guardadas, no era diez, ni 20, ni 40, eran unos cuantos más, así que busqué dónde ponerlos, bien merecían un lugar especial, eran muy bonitos y algunos de aquellos frasquitos de perfume que bien parecían de juguete, eran piezas que ya no existían en el mercado …. Y así comencé a desarrollar un entretenimiento: coleccionar miniaturas de perfumes.

Me di cuenta que durante el tiempo que estaba ocupada ordenando y trasteando con aquellos pequeños frascos de perfumes, mi mente estaba pensando en cómo colocarlos, en buscar más… y eso hacía que no estuviera pensando en lo cansada que me encontraba tras la densa y dura jornada laboral, o en la preocupación de la situación sanitaria. Es más, sin darme cuenta, me di cuenta que cada día me emocionaba más buscar un nuevo perfume, saber algo nuevo de cada uno de esos perfumes: quién fue su creador, qué notas eran de salida, o de corazón. Todo ello hacía que cada día tuviera más necesidad de conseguir nuevos perfumes, o cualquier dato que enriqueciera más esa afición que acababa de empezar a crear.

 

activar la mente

Nuestro cerebro necesita marcar objetivos, retos, necesita buscar sensaciones placenteras que ayuden a liberar dopamina y con el coleccionismo se llega a conseguir eso: liberar la mente, la persona se relaja, aumenta su grado de autoestima al ir adentrándose en el mundo de la colección; ayuda a aumentar la concentración; la satisfacción anímica al ir consiguiendo más cosas; aumenta y se desarrolla ciertas habilidades como la motricidad (en piezas de coleccionismo de pequeño tamaño te da la oportunidad de mejorar la motricidad de las manos y de los dedos); mejora la atención y la memoria; el orden, la organización, el control de las piezas y el deseo de cuidar. Además, nos ayuda a mejorar la socialización: ya que el coleccionar te empuja a tener que relacionarte con otras personas que, o bien saben del tema, o bien tienen piezas que uno quiere conseguir o puedes intercambiar, haciendo que el círculo social aumente con lo que ayuda a mejorar las habilidades sociales.

Coleccionar no tiene edad, en cualquier momento se puede comenzar y abandonar, pero ya les anticipo que cuando una se adentra en el mundo de la colección te empuja a seguir buscando nuevas piezas y te llena de satisfacción y alegría el contemplar esas piezas que día a día hemos ido consiguiendo, cuidando. Nos enriquece y nos relaja, ¿qué más podemos pedir?

Ahora que les he enseñado mi colección, ¿cuál es la tuya?

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