El 62 % de los mayores de 55 años es parado de larga duración

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El 15 % de los desempleados en nuestro país es mayor de 55 años, y el 62 % de este grupo de población es parado de larga duración. Estas son algunas de las conclusiones extraídas del informe #TuEdadEsUnTesoro: mayores de 55 años en el mundo laboral, que realiza la Fundación Adecco. Se trata de un análisis cuyo propósito es visibilizar y generar conciencia sobre las dificultades que, paradójicamente, siguen encontrando los desempleados de más edad a la hora de encontrar empleo, en una sociedad que envejece rápidamente.

A pesar de este protagonismo creciente de los seniors como fuerza laboral, sus dificultades de acceso al mercado son mayúsculas, como así lo revela el dato de paro de larga duración. Así, un 61,7% de los parados mayores de 55 años supera el año sin trabajo y la mayoría de ellos (49%) lleva más de 2 años sin encontrar empleo. Una cifra que se reduce en 20,2 puntos porcentuales entre el resto de la población, alcanzando el 41,5%.

Como les sucede a otros segmentos de la población vulnerables, la pandemia puede suponer un doble varapalo para los profesionales mayores de 55 años. Los seniors, que ya encontraban grandes dificultades para encontrar su lugar en el mercado en la era pre-COVID-19, se enfrentarán, durante los próximos meses, a un aumento exponencial de la competencia, que podría dejarles fuera del mundo laboral si las empresas no se comprometen con proyectos de inclusión sociolaboral y aplican criterios inclusivos en sus procesos de selección.

Fuente: Elaboración propia a partir datos del INE (referencia, primer trimestre).

El 40% de los profesionales de Recursos Humanos admite que una edad superior a los 55 años le genera dudas a la hora de incorporar trabajadores en determinados puestos. Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco: “la pandemia ha de ser un punto de inflexión para resetear esquemas tradicionales y abrirse a la contratación de los seniors como clave para la competitividad del país. Es el mayor reto de nuestra era y no se trata únicamente de justicia social, sino de una necesidad imperante en una nación en récord de envejecimiento, que no podrá salir adelante si renuncia a una fuerza laboral cada vez más numerosa. O actuamos ahora o antes de lo que parece será demasiado tarde”.

A la luz de esta realidad, queda patente que el profesional que pierde su trabajo a partir de los 55 años corre un elevado riesgo de perpetuar su desempleo, debido principalmente a una desactualización de competencias y a prejuicios muy arraigados en la empresa y en la sociedad.

Según Mesonero: “la vida profesional de un trabajador no puede finalizar si pierde su empleo con más de 50 ó 55 años. En este contexto de envejecimiento sin precedentes, no es de recibo que el desempleo senior se trate como una transición precaria a la jubilación. Muy al contrario, es imprescindible acompañarlos en su reskilling -reciclaje profesional-. Al mismo tiempo, el profesional debe abandonar la mentalidad inmovilista y asimilar el aprendizaje permanente como única vía para conectar con un mercado en continuo cambio”.

Este trabajo basa sus conclusiones en el análisis y explotación de datos de fuentes oficiales, así como en una encuesta a 1.000 desempleados mayores de 55 años residentes en España.

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