Convivir con el alzhéimer día a día

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Miguel Ángel y su esposa

Todavía recuerdo la mañana que recibimos el diagnóstico. Durante cinco años visitamos a varios neurólogos y todos nos decían que mi esposa sufría una depresión muy fuerte, y que con medicación todo pasaría. Luego llegaron algunos episodios que hicieron que mostrase un carácter agresivo que ella nunca había antes manifestado, y que nos hacían sospechar que algo no andaba bien.

La mañana que nos comunicaron que podía ser Alzheimer el mundo se nos vino encima. Hasta ese momento lo único que sabíamos, tanto mis hijos como yo de esta enfermedad, es que estás condenado a olvidar todo y a todos, pero hasta que no vives y convives con un enfermo de Alzheimer no te haces a la idea de todo lo que entraña.

Lo importante es informarse porque es una enfermedad que avanza y no te da una tregua. Empiezas en un mundo que hasta ahora desconoces y te familiarizas con palabras como centro de día, terapia ocupacional, residencia y deterioro cognitivo. Es fundamental que su cabeza no pare de hacer cosas y de estar estimulada ya que a lo largo de los años van pasando por distintas fases, y lo que hoy parece sencillo y domina a la perfección unos meses más tarde puede resultar una carrera de fondo para el enfermo.

Hay que vivir cada día intensamente y aprovechar cada segundo. Es duro para la familia ya que vas viendo como tu esposa, madre, abuela ya no es como era antes y que cosas que compartías con ella, conversaciones o momentos buenos y malos que son los que componen una vida son cada vez más difíciles. En nuestro caso la familia se unió más todavía. Cada uno de mis hijos dentro de sus posibilidades, vienen todas las semanas a vernos y estar con nosotros.

Los enfermos de alzhéimer olvidan nombres, caras, fechas e incluso lugares, pero saben si esa persona le transmite tranquilidad o nerviosismo.

Mi mujer después de 11 años diagnosticada sigue conociéndonos y cuando está con nosotros se siente segura y querida. Tengo que reconocer que es muy duro ver cómo la mujer con la que empezaste un proyecto de vida y compartes con ella tus sueños se va apagando, y que sufre porque sabe que le pasa algo, pero no sabe qué es.

Una patología que requiere de mucha paciencia, mucho cariño y saber que el enfermo necesita especialmente un abrazo, un beso o una palabra cariñosa. Esta es lo única receta que les hace la vida más agradable.

El 21 de septiembre es el Día Mundial del Alzheimer, pero en realidad para un familiar o paciente todos los días son importantes. Todos conocemos a alguien que tiene esta enfermedad ya que, en los últimos años, se ha incrementado el número de personas que desarrollan algún tipo de demencia.

Para el alzhéimer desgraciadamente no existe cura. Por eso es importante que cada minuto que tengamos a su lado disfrutemos de estar con él o ella. Para el familiar es un tiempo que recordará y grabará, y para el enfermo es un instante que no volverá jamás.

 

Miguel Ángel López-Quesada Fernández-Lascoiti.

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