Cómo querer mejor a tu mascota

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¿Sabes entenderte con tu perro? ¿Conectas con tu gata, porque sabes cómo hablarle? ¿Le cuentas a tu loro cómo ha sido tu día? ¿Tienes acaso una ardilla listada que se deja acariciar? ¿Cómo te relacionas con los animales? Desde el Coaching te proponemos aprender más acerca de la comunicación animal.

Una de mis primeras relaciones con los animales fue con un gato silvestre cuya madre desapareció, dejando a su camada entre las traviesas de tren abandonadas en una finca colindante a mi casa. Esas vigas de madera proporcionaban seguridad a las crías.

Recuerdo haberlo alimentado con una cuchara pequeña, pues en principio su debilidad le impedía succionar del dedil de un guante. Era un gatito adorable, mezcla de blanco y gris, con una vitalidad que pronto empezó a compartir. Jugaba con él y me seguía por toda la casa, escondiéndose en los quicios de las puertas para saltar sobre mis piernas, rasgando medias y vestidos.

Lo llamaba Gato Chito. Lo quise mucho, pues a nuestra manera lográbamos comunicarnos y ambos entendíamos que llegaría el momento en que él se marcharía. Fue justo durante el primer celo. Uno de esos días se fue y ya no volvimos a vernos. Pero ya nos habíamos despedido.

“La comunicación animal es una capacidad que todos tenemos, aunque en muchas ocasiones olvidada”, dice Almudena Sipos, experta en tal disciplina, durante la celebración de la Cumbre virtual de Duelo Animal, organizada a su vez por la veterinaria Pilar Muñoz, de Vetysana; “Es sencillo, como el respirar, dado que la telepatía es una capacidad innata en el ser vivo que se puede practicar”.

 

Querer escuchar

Por comunicación animal se entiende la transmisión directa de conceptos, contenidos, imágenes, emociones y sentimientos entre los seres. Dependiendo de cuál sea nuestra forma prioritaria de representación (visual, auditiva o kinestésica) de la realidad, nos será más fácil contactar con el animal a través de imágenes, datos o emocionalidad, respectivamente.

“Lo idóneo es practicar en las diversas áreas, no únicamente la prioritaria”, dice Almudena Sipos, para quien la conexión con nuestra mascota es una bajada de información; “Sin juicios, desde un lugar calmado donde una se entrega a ese acto de compartición”.

Para esta experta comunicadora animal “no tiene ningún misterio; basta con ponerlo en foco y practicarlo, así es como se puede llegar a ello”.

Lo cierto es que, después de escucharla, entran ganas de reconectar con la esencia animal que una posee; “La evolución coherente sería que no tuviéramos animales domésticos, aunque hoy por hoy existe la creencia de que a quienes les gustan los animales son mejores personas”, dice Sipos; “Sin embargo, lo que aprendes de ellos es que nadie es mejor que nadie”.

Cree esta comunicadora que la forma de vida de los animales domésticos es muy distinta a la de aquellos que están en libertad, si bien “es muy importante para los primeros que conectemos con ellos; En este sentido, donde se tiene el ámbito de actuación es en el entorno propio, por lo que hay que darse permiso para ocuparse del mismo”.

Para Almudena Sipos hay algunos valores que son clave en este entendimiento con los animales: “sentir calma, evitar el juicio y entrenar el autoconocimiento” Se trata de saber escuchar, de querer hacerlo, desde el amor incondicional.

 

Amor incondicional

Entre los regalos que nos otorgan los animales con quienes convivimos figura, en primer término, el amor incondicional, tal y como nos explica Sipos: “El tipo de vínculo que establecemos con los animales es muy distinto al que llegamos con otras personas; de hecho, no son sustitutos de los hijos, no son ni más ni menos que nadie, los queremos de una forma diferente y nos enseñan lo que es el amor incondicional”.

Se trata de una forma de querer mediante la que nos aceptan tal y como somos, con nuestros límites y errores, a pesar de los cuales nos siguen queriendo, además de reforzarnos cuando somos nosotros quienes les damos algo que les gusta.

“El amor no es un sentimiento, sino una capacidad que tenemos y que como tal se puede aprender; es un proceso de encuentro”, dice Almudena Sipos; “Se puede entrenar con los animales mediante la aceptación, la gratitud, la valoración y la acción, ya que lo que haces, la forma de amar al otro, también te define”.

Aunque ese amor incondicional empieza en uno mismo, hay ocasiones en las que “te apartas y ves sólo las necesidades del otro ser”, dice Sipos; “Se aprende paso a paso, poniéndose uno primero por delante, aunque en un momento puntual, te quitas del medio y te pones a su servicio”.

Habla Almudena del momento de la muerte del animal; “En tales momentos hay que manejar y gestionar las emociones, para así poder apoyar a tu animal; es otra forma de tratarlo”.

Decir hasta pronto

Hace años, una de mis vecinas en el lugar donde iba a veranear, Mariluz, tenía un periquito al que puso el nombre de Turrito. Recuerdo que ella comentaba que se entendía con el pájaro, lo cual era acogido con sorna por gran parte del vecindario.

En su momento, yo misma sostenía sus charlas con compasión empática, creyendo que únicamente deseaba desahogarse de unas rutinas de vida que no parecían agradarle. Hoy me doy cuenta de que en su momento subestimé lo que era una habilidad desarrollada en Mariluz: era muy capaz de comunicarse con Turrito, saber su estado de ánimo. Ambos se comprendían y se sostenían frente a la soledad.

Turrito la consoló cuando su compañero de vida murió. Turrito acompañó a Mariluz en su pena, aunque a ella le costó algo más decir adiós al periquito. Ambas despedidas la dejaron exhausta.

“A los animales les gusta que su muerte sea lo más natural posible”, dice la experta en comunicación animal; “Por lo que nuestra misión es sólo la de acompañar, ser el sostén emocional y psicológico”.

Nuestras mascotas dan un significado distinto a la muerte, pues “su actitud es más coherente y natural, en calma”, dice Almudena Sipos, quien recomienda que aunque no se entrene la comunicación “lo que se puede hacer es dar apoyo al animal, sin dramas ni miedos, sobreponiéndose a las emociones propias”.

Y es que en la muerte de un ser querido, sea persona o animal, se entremezclan las emociones de miedo y negación; “La muerte es un proceso que nos acompaña toda la vida, no se trata de algo puntual”, afirma Almudena Sipos; “Tenerla presente nos ayuda a vivir de forma distinta, aprendiendo a sacar recursos y a gestionar miedos”.

Tales habilidades son requeridas en procesos de acompañamiento de la muerte asistida de nuestra mascota; “En tales momentos, el animal te dice si tiene dolor y si desea seguir hasta que esté preparado para marcharse”, dice Sipos; “proceso para el cual pueden pasar tres o cuatro meses”.

Esta experta comunicadora reconoce que este tipo de procesos le han proporcionado autoconocimiento; “Cuando ves a los animales cómo quieren a sus responsables, la verdad es que te cambia la visión que puedas tener de los seres humanos; a mí me han ayudado a congraciarme con mi especie, dado que algo muy bueno hay en las personas para que los animales los quieran de esa manera”.

Almudena Sipos lo tiene muy claro, a este respecto: “Mediante la comunicación y los procesos de acompañamiento, no sólo mejora el vínculo con el animal sino también nosotros; al estar una bien, el animal también lo está; hay que tener en cuenta que nuestros animales, a veces, tienen cargas emocionales que no son suyas, sino nuestras”.

Porque, al fin y al cabo, casi todo puede resumirse en una propuesta que te hacemos desde el Coaching: convertir la comunicación animal en un camino de crecimiento interior.

¡Feliz Conexión con tu Animal! ¡Feliz Coaching!

 

 

 

 

 

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