En este sentido, las dolencias cuyo síntoma principal es el dolor suelen ser las más habituales y también las más molestias, por eso, no es extraño que con frecuencia se busquen métodos para combatir el dolor. En situaciones como esas, las agujas punción seca se presentan como un novedoso método que pueden proporcionar gran alivio.
El dolor: uno de los síntomas más frecuentes con la llegada de la vejez
Artrosis, lumbalgias, dolor en cabeza, cráneo u hombros son algunas de las sensaciones que más experimentan nuestros mayores, y no tan mayores. Por ejemplo, si tomamos como muestra el caso de la artrosis observamos que hasta el 10% de la población la padece en alguna zona de su cuerpo. Su presencia es mucho más notable entre la población que supero la cincuentena, por eso suele asociarse a la conocida como tercera edad o a las personas jubiladas. Aunque en muchos casos no conllevan enfermedades o patologías graves, sí que resultan muy molestas y afectan, sin duda, a la calidad de vida de quienes las padecen.
Tratar el dolor con punción seca: beneficios
Por ello, muchas personas buscan métodos muy variados para combatir estos dolores. Los tratamientos abarcan desde pastillas indicadas para el dolor hasta sistemas más innovadores como es la punción seca. Se trata de un método que muchas personas identifican con la acupuntura ya que, efectivamente, se practica mediante la punción de agujas. Sin embargo, estas difieren ligeramente a las de la acupuntura, ya que son un poco más alargadas que las que solemos estar acostumbrados a ver. Su longitud va a depender, de hecho, de la profundidad a la que haya que llegar y de la ubicación del músculo concreto que se quiere tratar.
El objetivo de esta técnica es el de relajar el músculo en cuestión, que se encuentra tensionado, y que de esa forma nos avisa provocando dolor. Cuando el músculo es pinchado, entonces nuestro sistema nervioso central comienza a regenerarlo, eliminando así toda dolencia. Los efectos de esta técnica pueden verse al poco tiempo de comenzar a practicarse. Aunque el dolor no desaparece por completo de repente, sí que se reduce en un 20-25% justo tras ser realizado el tratamiento de punción. El resto del dolor va descendiendo con posterioridad.
En cualquier y caso, y como siempre que se lleva a cabo una práctica nueva, es necesario ponernos en manos de profesionales de la fisioterapia que puedan realizarla con profesionalidad. Así mismo, es importante tener en cuenta otros factores como la fobia a las agujas o las alergias a los metales o la intención de ser aplicada en zonas en las que presentamos heridas, tatuajes o cicatrices.
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